Quizá algún día leas esto. No es una confesión. No es una declaración. Es solo mi manera de poner orden a lo que sentí por una mujer cuyo nombre no quiero escribir. No porque no lo merezca, sino porque el nombre la encierra, y yo solo quiero quedarme con el misterio. No sé si existió tal como la recuerdo. A veces pienso que fue una luz que me acompañó cuando todo estaba oscuro. Otras veces creo que sí la toqué, que sí estuvo, pero ya no recuerdo su piel. Sea real o inventada, lo que dejó en mí fue verdad: tristeza, alegría, soledad, un amor que nunca llegó a ser, una nostalgia que no sé de dónde viene. Todo eso junto. Todo eso revuelto. A veces me hunde. A veces me salva.
