Narcisista en estado puro. Se recrea «orgásmicamente» en una placentera autocontemplación y actúa de modo tan exhibicionista y prepotente, con un plus de brillantina y ropa de marca, que frustra el ser juzgado por su físico y aspecto. Se da por hecho que es bello, aunque su estética luzca realmente una obscena falta de armonía. Es una persona que confunde las solicitudes de ayuda con piropos que sólo existentes en su cerebro. Cree osadamente que los espejos son sus furibundos fans y que cada vez que se contempla en alguno, que no es de su propiedad, debería reverenciarle con un saludo próximo a la realeza. Cuando cuelga una foto en las redes sociales lo hace como si fuera una obra de arte para las nuevas generaciones. Dicen que su última petición, en el momento de su fallecimiento, es que su cuerpo sea disecado o momificado para el recreo placentero de sus enamoradas.
