Te extraño. Y lo que más me extraña no es tu ausencia, sino que parezca no dolerte la mía. Te extraño, y me extraña que ya no me extrañes. Te lo repito porque hay heridas que sólo saben decirse de una forma: cuanto más te extraño, más me extraña que tú no me extrañes. Porque uno espera que el vacío tenga eco. Que la falta se note en ambos lados. Que la distancia haga el mismo ruido en dos corazones. Pero no. Y entonces ya no sé qué es más difícil: extrañarte o aceptar que quizá soy el único que todavía extraña.

Así mismo exactamente. 🫂