¡Buenos días!
Deseo de corazón que tanto tú como tu familia estéis pasando unas descansadas vacaciones. Si ya han terminado, te deseo que tengas / hayas tenido una soportable integración al trabajo.
Te agradezco que me sigas como suscriptor o lector. Espero que sea por muchos años más. Desde el punto de vista literario, me está costando un gran esfuerzo creativo el mantenimiento del blog, aunque lo haga con sumo entusiasmo.
Compartir su contenido contigo me produce tal placer que, cuando me sé leído por ti, siento lo mismo que si disfrutáramos, como amigos, de un suculento café una noche de invierno en una tranquila terraza.
Los suscriptores de reciente incorporación no lo habrán percibido como los veteranos, los que me soportáis desde tiempo inmemorial. Me refiero a diversas entradas que están reescritas por mí. Me he dado cuenta de que «exigían» esos retoques y confío en que lo entiendas perfectamente.
Saber que al otro lado estás tú dando sentido a cada palabra que escribo, es una de las razones por las que este espacio sigue vivo. Yo necesito escribir, pero también necesito que tú, lector silencioso, conviertas mis ideas en una vivencia especial y desconocida. Que tú estés ahí me motiva una barbaridad, aunque no nos veamos, pues sé que compartimos el instante de la creación y la lectura.
Aunque no nos conozcamos, cada lectura tuya deja en mí una huella que ni te lo imaginas, un eco de sabrosa compañía, una chispa de gratitud que crece con cada palabra compartida. No solo me inspiras a seguir escribiendo, sino que también me haces sentir que este espacio tiene sentido cuando alguien, al otro lado, se detiene a «escuchar» con los ojos. Es un lugar donde las palabras tienden puentes entre quien escribe y quien lee.
Mi intención siempre ha sido, y sigue siendo, que este blog sea un rincón donde encuentres algo útil, entretenido o inspirador para tu día a día. Y gracias a ti, que sigues acompañándome en este camino, puedo seguir creando con ilusión y ganas porque sé que hay alguien que juzgará severamente mis entradas.
Quiero contarte que voy a hacer algunos ajustes en el blog para mejorar tu experiencia. Especialmente, un diseño más claro. Me lo han aconsejado no sé cuántas veces, pero nadie cuenta con mi impericia. Para mí, lo difícil es facilísimo para un experto.
Seguirás recibiendo el mismo correo con el texto exactamente elaborado por mí en las mismas condiciones. Eso no va a variar en absoluto. Los cambios los verán los que entran directamente al blog. Confío en que percibas de igual modo la esencia de mis textos. La de siempre. Sólo me dicen que debo presentarla de una manera más cómoda, agradable y atractiva. Me dicen.
El contenido seguirá siendo el mismo que os gusta, solo que con una presentación mejorada. Eso me dicen.
Después de que me dieran la brasa de modo inmisericorde, he decidido cambiar el dominio. Las razones que me comentan son que el actual es demasiado largo (¿problemas de espacio?), que es muy complicado de recordar (tú sabes cómo te llamas, pero al que no te conoce le cuesta mucho memorizar) y que presenta más dificultades para acceder a él.
Con un nombre breve y atractivo será más fácil acceder a tu blog, compartirlo y encontrarlo sin problemas.
El contenido seguirá siendo el mismo de siempre, solo que con un dominio más claro y práctico. A lo sumo, dos palabras de uso diario. Si estás suscrito, te llegará exactamente igual a tu cuenta de correo.
Lo único que el remitente será www.recuncar.com El problema lo tendrán quienes quieran entrar por la URL, que tendrán que escribir esta última. No creas que ha sido fácil encontrar un dominio atractivo, wordpress tiene casi todos copados.
La próxima entrada, es decir, esta, la recibirás como siempre. Será a partir de la siguiente.
He consultado a un experto, a uno de tantos, que espero que no sea «el erudito a la violeta» de Cadalso, aquel que tenía un conocimiento meramente superficial. Me dice que los nombres de los dominios deben ser fáciles de recordar, fáciles de acceder (los lectores pueden teclearlo sin errores) y aún más fáciles de compartir en redes sociales y en el boca a boca.
Como verás, estoy atascado en los suscriptores y no veo modo alguno de aumentarlos. Entiendo que la gente es muy reticente a dar su correo electrónico, pero es el camino más corto. Como otras veces te he pedido, a quien creas que le puede gustar mi blog le solicitas que te autorice a darme su correo, me lo mandas a jmmaiz@telefonica.net y yo lo suscribo. Nada más. Yo no doy a nadie ese correo. Lo guardo como oro en paño.
(Te pido perdón si te encuentras algún error en este texto. Últimamente, el sueño no es mi mejor compañero). Mi voz no me permite ni un segundo dormir, / el sueño me dibuja su ausencia en mi caminar, / el cansancio no quiere de mi vida partir / y el reloj repite cansino su apacible velar. Lo mismo te gustan más los versos con los que el ventero respondió, en plan de broma, a Don Quijote para fingir que él también fue caballero andante: Mis arreos son las armas, / mi descanso, el pelear, / mi cama, las duras peñas, / mi dormir, siempre velar. Forman parte del romance popular «La constancia».
Y para despedirme, te escribo, te pido que no me abandones ahora, que forma parte de la letra de un hermosísimo tango del argentino Alfredo De Ángelis titulado de ese modo: No me abandones.
¡Gracias por seguir ahí y acompañarme en esta evolución, que espero que sea para bien!
