AQUELLA TARDE

La tarde cae despacio sobre la mesa de aquel bar. Dos copas vacías, algunos recuerdos y un imposible que nos empeñamos en que sea real. Tú hablas de nuestros sentimientos como el marinero que come a nuestro lado habla de la mar: a veces están en calma y reflejan el cielo con claridad, y otras veces se agitan en tormentas que parecen interminables. Y yo, crédulo e infeliz, asiento con firmeza. No quiero saber que en este mismo momento te estoy perdiendo.