CAMINO

A veces camino sin saber por qué. Como si algo viejo, algo que no habla, pero insiste, me empujara a seguir. Estoy frente al mar. Siempre vuelvo aquí sin pensarlo. Me llama, me recoge, me borra. La sal se lleva mis huellas como si quisiera decirme que no soy tan importante, que todo pasa. Y en este ruido suave, en este olor que se queda en la piel, me nació una necesidad: escribir. No el poema, no las palabras exactas. Solo escribir. Porque hay cosas que no caben dentro para siempre. Y hay silencios que, si no los abro, me pesan más que el cuerpo.