Porfío por un ya imposible. Huelo gratuitamente el olor a jazmín de tu lejana piel. Hablo contigo en silencio en el regazo de una luz otoñal. Pervierto los sueños que se centran en tus pechos y desnudo mi cuerpo en espera de un sexo que me dé un soplo de paz.
«LAS ARISTAS DE MI VERDAD»
FRACASO
Se amaron en secreto, como dos luciérnagas en un frasco. Brillaban sin que nadie los viera, escondidos del mundo, protegidos por la oscuridad. Su amor era pequeño pero intenso, como una chispa que no necesitaba testigos para arder. Pero el frasco se rompió, y la luz se dispersó sin rumbo.
SOMBRA
Ella lo bloqueó en todas partes. Él la buscó en canciones, en calles, en sueños. Como quien persigue un fantasma con flores, sin saber que los espectros no aceptan disculpas. Cada intento era un eco, cada recuerdo, una puerta cerrada. Y el amor se volvió sombra.
SILENCIOS
Me duelen los silencios que no sé romper y me duele el alma, cansada de querer a medias. Camino por su interior con cuidado, como quien pisa un suelo frágil para no volver a caer. No es que falte amor, es que sobra desgaste y ya no queda fuerza para fingir. A veces, sentir pesa más que callar, y el «no» se vuelve un acto de honestidad. Descansar también es una forma de seguir vivo por dentro. Hoy me quedo aquí, en calma, cuidando lo poco que aún siento.
CONCLUSIÓN
Las historias de mi tétrico pasado se apresuran ruidosas en mis borracheras de risas efímeras.
