«LAS ARISTAS DE MI VERDAD»

PARCHE

Cada selfi era una declaración de poder. Se alimentaba de píxeles como Narciso del reflejo, buscando en cada imagen una versión mejorada de sí mismo. Pero detrás del filtro, había una soledad que no se podía retocar. Una tristeza que no cabía en el encuadre. Y cada «me gusta» era un parche, no una cura. 

PARA SIEMPRE

Se dijeron «para siempre» como quien firma un contrato sin leer la letra pequeña. Creyeron que el amor bastaba, que las promesas eran eternas. Pero el tiempo reveló cláusulas ocultas: celos, rutinas, heridas. Y el «para siempre» se convirtió en «hasta que dejó de doler». El amor también tiene vencimiento. 

DUDA

¿Una persona que se autoencarcela tiene la santa desfachatez de lamentarse agriamente de sus sentimientos? Una mujer, mejor dicho, el recuerdo de una mujer no puede lastrar tu libertad creativa. Si no te liberas, caerás preso en un libro en blanco. 

NUEVA VIDA

Nunca es tarde para empezar una nueva vida, reflexionó ese poetastro de pacotilla que encadena versos sin sentimiento como quien engarza las cuentas de un collar que lo termina ahogando como si fuera una soga al cuello. 

DOS TRENES

Él la dejó por miedo a perderla. Ella se fue por miedo a quedarse. Dos trenes que se cruzaron sin detenerse, con ventanas llenas de miradas que nunca se encontraron. El amor pasó como un paisaje fugaz, hermoso, pero imposible de retener. Y en el andén, quedó la historia sin destino.