PARA SIEMPRE

Se dijeron «para siempre» como quien firma un contrato sin leer la letra pequeña. Creyeron que el amor bastaba, que las promesas eran eternas. Pero el tiempo reveló cláusulas ocultas: celos, rutinas, heridas. Y el «para siempre» se convirtió en «hasta que dejó de doler». El amor también tiene vencimiento.