Tú y yo convertidos en floridos laureles. Nuestras sienes y nuestros cuerpos se esfuerzan en seguir latiendo y disfrutando gozosos del amor. Pero es imposible porque nuestras noches laten ya sin pulso ni ternura. Todo se ha convertido en una canción ácida que se ha desprendido diáfana de nuestros gélidos labios. Al fin y al cabo, dos vertientes de la misma soledad.
«LAS ARISTAS DE MI VERDAD»
MUCHAS NOCHES…
Llevo muchas noches quemando el dolor de un vacío ancestral. Llevo muchas noches siguiendo la estela de un camino de orfandad. Llevo muchas noches sintiendo frío en cualquier instante del día. Llevo muchas noches enterrando sueños enamorados cada vez que una mujer me mira. Llevo muchas noches recordando nuestro último roce de cuerpos acariciados.
PROMESAS
Gatear como un niño en una cuna inexistente. Urdir un momento de júbilo. Ocultar mi cicatriz infinita. Gozar de un carnaval de cuerpos extraviados. Llenar mis manos vacías e inaprensibles y nunca rechazar el placer de una piel femenina.
RADIOGRAFÍA DE UN INSTANTE
Cuerpo anímicamente desnutrido y predestinado. Espinazo carente de sensaciones. Paradoja anclada en el jardín de mi infancia. Latidos que revelan destrucción e impotencia. Lecho de ángeles de ceniza. Alma de violetas clandestinas y un sinfín de carencias que velan mi realidad.
ME GUSTARÍA…
… disfrutar de una sonrisa, sea ésta joven o ya madura, liberarme de la tristeza con la fuerza de un titán, quemarme en el horno de una ausencia, deshabitar la floración de mi soledad y plantar un árbol que sea compañía y no sólo sombra.
