…hemos discutido acerca de la vacuidad del ser humano, nos hemos dicho hasta luego cuando el otro decía ahora, pertenecemos a un otoño de placeres ya caducos, somos mortales, como todos, y esperamos la eternidad en cada huella que acariciamos.
«LAS ARISTAS DE MI VERDAD»
MIL CAUSAS
Por transitar bordeando un acantilado del que nadie regresa, por viajar de forma inhóspita a la grupa de un galope de sueños, por silbar una irreconocible melodía en interminables madrugadas, por empeñarme en escribir un epitafio en el patíbulo de mil rompecabezas, por adornar con flores profanadas lo efímero de mi alegría, por… Por todo ello salgo huyendo cuando la huella de unos pies desnudos se hace humana en mi dormitorio.
EN ESTOS INSTANTES
En estos instantes quiero ahogar mis recuerdos en un pozo de terca nostalgia. Sueño con un cuerpo de mujer que no sepa de abismos, que entienda de jardines con insomnios primaverales y que dibuje de deseos palpables una ausencia que, como la lluvia, nunca cesa y siempre irrumpe.
MI TRISTEZA
He fortalecido mi tristeza por tener el corazón deshilachado, por tantas soledades que me embisten sin piedad, por agotar mi vida en un tobogán de amores no correspondidos, por detenerme a contar estrellas mientras sueño con aquellas inolvidables noches, por empapar de luz negra el perfil de mis párpados, por… todo y por… nada.
EL LIBRO DE NUESTRA VIDA
Llevo años buscándole un título al libro de nuestra vida y no lo encuentro. Tú me has ofrecido mil y todos los he rechazado por pura egolatría. No sé cómo pedirte que me ayudes a caminar por las calles desiertas de nuestra ciudad. Estoy convencido de que en aquel nuestro hotel podríamos crear un nuevo alfabeto de ungidos sentimientos bautizados con el sudor de nuestros cuerpos.
