MIL CAUSAS

Por transitar bordeando un acantilado del que nadie regresa, por viajar de forma inhóspita a la grupa de un galope de sueños, por silbar una irreconocible melodía en interminables madrugadas, por empeñarme en escribir un epitafio en el patíbulo de mil rompecabezas, por adornar con flores profanadas lo efímero de mi alegría, por… Por todo ello salgo huyendo cuando la huella de unos pies desnudos se hace humana en mi dormitorio.