El adjetivo macarrónico significa «error garrafal» o bien propiamente «hombre débil, bobo». Inicialmente, hacía referencia solo al latín, y en particular al que, mezclado con romance, se empleaba de forma burlesca. El género: la macarronea, que es una «Composición burlesca, generalmente en verso, que mezcla palabras latinas con otras de una lengua vulgar a las cuales da terminación latina». Era un latín de cocina.
Con otras palabras, en lenguaje coloquial, se dice del lenguaje que suena a latín, pero parece inventado por alguien borracho en una taberna medieval, con más ganas de impresionar que de saber. Es como si el hablante hubiera mezclado clases de gramática con recetas de pasta y palabrotas, y luego lo hubiera servido todo en un plato de ignorancia con salsa de pedantería. Ideal para parecer culto mientras se dice una sarta de tonterías.
Ejemplo: Carpe chorizum et manduca rapidum, que examinus est proximus. En una traducción muy libre: Aprovecha el chorizo y come rápido, que el examen está al caer. En latín correcto: Carpe diem et celeriter ede, nam examen appropinquat.
