Habita en mí desde tiempos pretéritos. Creo que nací con ella. Es mi eterna compañera. Con ella dialogo, con ella me inspiro, con ella amo y con ella me desvivo por una caricia sincera. Me dicen que debo deshacerme de ella como un niño rompe con su pasado cuando descubre que lo han engañado. Me desnudo con ella como si fuera mi imperecedera amante viva, esa que se muestra ante desde mi juventud desnuda e inalcanzable. Y sueño que le doy esquinazo, pero en el instante que levanto la cabeza libre de sombras enfermas me toma por la cintura y de nuevo me posee con la misma fuerza que la primera vez. Soy incapaz de engañarla. Me supone un acto impúdico y la mayor de las traiciones.
