UN TIPO NORMAL

Sí. Soy un tipo normal. De esos que se enamoran cuando conocen a una mujer de encantos hechiceros, verbo atareado y mirada enigmática. De esos que no saben decir cuando la otra persona, en este caso tú, pide con clemencia un sí posesivo y mordiente. De esos que caminan por la calle como quien conversa en secreto con la tierra. De esos que buscan el calor de una mano femenina mientras lloran el último desencuentro amoroso. De esos que abren la ventana por la mañana para que la luz del día entre descalza y se acueste con él. De esos que, guarnecidos en su casa, esperan ilusionados un guasap con una palabra de afecto y cariño. De esos que, mientras sostienen una taza de café caliente entre sus desangelados dedos, confunden un beso con una mentira. De esos que miran el horizonte como si esperaran una respuesta antigua. De esos doctorados en impericia sentimental, aunque hayan besado mil labios de mujeres desbordantes y generosas. De esos que escuchan la lluvia de la noche como quien atiende una sincera confesión del cielo. De esos que se marchan de los sitios solitarios dejando la puerta entreabierta para que alguien cultive su silencio fértil. De esos… Sí. De esos… Un tipo normal de esos. De los que se pierden en la calle y desconocen que ya no tienen una cama que compartir. Dejémoslo ahí. Soy un tipo de esos.