«SONMEIGO» (JMMT)

DESNUDO

Desnudo de todo me presento ante ti. Mejor dicho, ante tu recuerdo. Ese reptil venenoso que adula mi memoria con un jolgorio inhumano de lascivas soledades. Tiembla todo mi cuerpo en una obscena negligencia. Recorro de pensamiento toda tu epidermis y vuelvo a temblar, en esta ocasión con más intensidad. Cada poro de tu piel es un libertino dolor que me devora en esta soledad elegida por mí. ¿Lo ves? Recuerdo que me dijiste el primer día que nos vimos al demostrarme que tu cuerpo tenía una piel de seda. Y el último. La segunda vez quise, con la torpeza del niño que intenta montar su juguete el día de su cumpleaños, recuperarte sin apenas esfuerzo emocional. Y tú, en el umbral de la puerta, te diste media vuelta y hasta hoy. No. Hasta nunca, me sentenciaste. 

RE-PRESENTACIÓN RACIONAL DE «RECUNCAR.COM»

Ponerle puertas al campo es imposible. Lo mismo ocurre con Internet, donde coexisten tratados filosóficos, tutoriales para doblar camisetas, consejos de curanderos o falsos médicos, mil recetas de bizcochos o un sinfín de páginas para encontrar una pareja perfecta. ¿Cuánto tardamos en acudir a esa multitudinaria fuente de sabiduría colectiva para buscar una información, una opinión o unas recomendaciones? Cero.

Cuando joven, si no tenías un familiar con un saber enciclopédico, una vasta biblioteca en casa o una buena enciclopedia, ¿dónde encontrar datos objetivos sobre el conflicto interracial en el continente africano, información veraz sobre Mahatma Gandhi, consejos para resolver difíciles problemas de física, realizar con éxito arduas traducciones de latín o instrucciones para tontos de cómo arreglar una lavadora en el mes de agosto? Hoy en día, sería «una falta de respeto o una pavada» no recurrir a la eficiencia contemporánea que supone internet. Además, gratis. Sin que nadie se entere y a cualquier hora. Sin contraseña ni bibliotecario de por medio. Lo maravilloso de esta «democratización» del conocimiento es que ya no importa tanto si el texto es profundo, riguroso o siquiera veraz; lo importante es que está ahí, accesible para todos, flotando entre recomendaciones gatunas y tutoriales para programar un teléfono que viene sin instrucciones porque se pone en marcha «por intuición».

José María, tienes que ser breve. Maldita tu tendencia a la paráfrasis. Menos es más… y tus lectores lo agradecerán con menos bostezos.

¿Qué beneficios vas a encontrar como lector en este blog?

Al reconstruir recuerdos pasados, inventados o no, y reflexionar sobre ellos, yo me enfrento a mi propia historia, entendiendo mis motivaciones, mis miedos, mis errores, mis deseos, mis teimas («obsesiones» en gallego), mis valores (si los tengo), mis amores… Es una forma de mirar hacia adentro intentando vencer mi asociabilidad, mi timidez y mi pudor, que tanto me persiguen «ab immemorabili tempore» de forma sigilosa como un perro de caza huele una pieza a muchas leguas de distancia.

«Hatroz» no es una autobiografía al uso. No cuenta mi vida al pie de la letra porque, si lo hiciera así, sería mucho más interesante una pantomima sobre las costumbres y hábitos de un mosquito cenzalino. Pretende el narrador referir correrías y peripecias de un personaje llamado Rafo. En algunas ocasiones, vivirá o sufrirá andanzas que tú, lector avezado, en ellas me verás a mí como un «protagonista disfrazado». Juego con una ambigüedad muy diseñada para dejar que tú, conocedor de mi palabra, sospeches sin poder confirmar la veracidad de lo relatado por el narrador. Esto me permite, a un mismo tiempo, que tú hagas una lectura más rica y yo proteja mi identidad real detrás de Rafo y del narrador. Incluir en el protagonista características claramente distintas o incluso hacerle vivir aventuras indeseables que el autor no ha protagonizado desvía la sospecha de que sea un alter ego. Narrar en tercera persona crea una barrera entre el narrador y el protagonista, haciendo menos evidente la construcción subjetiva que un «contador de historias» tiene sobre sí mismo. Escribir sobre experiencias propias, verdaderas o no, preserva momentos significativos que podrían desvanecerse con el tiempo. Este blog se convierte en un archivo íntimo que atesora la esencia de lo vivido por mí. Los rasgos autobiográficos aportan una verosimilitud ficticia difícil de conseguir con ficción pura. Esto enriquece la textura del relato y permite una conexión más genuina con el lector y una mayor libertad creativa.

Espero que te guste. Gracias por leerme.

Los libros que yo he escrito desde el año 1995 «hasta mañana mismo» en los que, bien con poemas en prosa, bien con textos en prosa o bien artículos expreso sentimientos, fracasos, visiones retrospectivas de Galicia, definiciones subjetivas y bárbaras de palabras, ejemplos de la retranca gallega y todo lo que sea poner negro sobre blanco.

En los poemas en prosa escritos en castellano hay una persistencia de ciertos asuntos que regresan como regresan los pájaros a la rama seca: el amor y sus ruinas, la soledad como patria portátil, el tiempo pasando con la paciencia de un verdugo y la nostalgia, que no siempre mira hacia atrás con dulzura, sino con esa mezcla de cuchillo y caricia que tienen las cosas perdidas. En esos textos, el amor rara vez comparece limpio; llega herido, tardío, a veces apenas como un rescoldo. La memoria, por su parte, no actúa como archivo sino como niebla: deforma, embellece, borra y devuelve. Hay en esa prosa un intento de fijar lo fugitivo, de sentar a la mesa lo que ya se ha ido, de poner nombre al temblor antes de que desaparezca.

Escribo la poesía en gallego escribe una herida antigua y fértil: la de quien ama lo que se aleja. La morriña no es aquí simple melancolía, sino una forma de conocimiento; una manera de mirar el mundo sabiendo que toda belleza contiene ya su pérdida. El amor, la soledad, el desarraigo y la nostalgia se vuelven en gallego materia especialmente dúctil, como si la lengua conservase una humedad primitiva para nombrar lo íntimo. Hay en ella una música de lluvia contra la piedra, de casas vacías, de puertos al atardecer, de madres que esperan, de hombres que se marchan y de sombras que regresan tarde. El gallego, cuando nombra la ausencia, no la corrige: la acompaña. Y en esa fidelidad a lo perdido encuentra una de sus formas más hondas de belleza.

La escritura me permite canalizar emociones intensas que no he sabido superar. Puede convertirse en un espacio seguro para hablar de aquello que me cuesta expresar oralmente. Tengo que lograr que cuando escriba este blog no ver en la pantalla del ordenador a un posible lector.

Poner la vida por escrito permite construir una narrativa, en este caso incoherente, sobre quién soy y sobre lo que yo he llegado a ser. Esto es especialmente valioso en momentos de cambio o búsqueda personal.

La vida cotidiana, cuando se escribe, adquiere tintes simbólicos. Un objeto, un lugar, una conversación banal pueden cargarse de significado al reinterpretarse a través del texto. Pueden gustar y «santificarme» o enviarlas directamente a la papelera de reciclaje.

RAZÓNS «SURREALISTAS» POLAS QUE EU ESCRIBO POEMAS EN PROSA

No reino flotante entre a palabra e o silencio, os poemas en prosa surrealistas son criaturas ambiguas: non son do todo verso, pero tampouco prosa libre; existen como peixes que respiran aire, nadando en ríos de sintaxe para formar unha alquimia emocional que desafía a lóxica lineal.

Un poema en prosa surrealista non se desculpa pola súa forma: deslízase sen rima, pero con música secreta. A súa xenética é caótica: nace do soño, da intuición, e ás veces de quen fala soñando palabras. É o diario íntimo do absurdo, onde unha cadeira pode chorar e un reloxo pode falar en dúas linguas que non coñece.

O surrealismo abraza o inconsciente, e o poema en prosa é o seu mellor conspirador. André Breton entenderíao como un acto de rebeldía sintáctica, onde os significados se evaporan antes de pousar. Revélase en imaxes inesperadas: «O coitelo pensou na lúa, e o espello ladrou cando viu á miña nostalxia chorar». ¿Ten sentido? Non. ¿Ten verdade? Absolutamente.

Estas obras non buscan claridade, non van dirixidas á súa comprensión lóxica, non, buscan a desorientación lúcida. As palabras reúnense como insectos arredor dunha lámpada fundida: atraídas por unha luz que xa non existe e non se pode tocar. No canto de describir a realidade, desfigúrana para que poidamos vela máis profundamente.

Así, o poema en prosa surrealista é unha máquina de atmosferas, un espello sen forma, un gato que escribe con tinta de lúa.

Exemplo de poema en prosa surrealista

O paraugas soña co océano. Non pola auga, senón polo esquecemento. Na súa tea escóndense as cartas que nunca chegan, escritas por mans que non existen. Cando o abras, choverá dentro.

VERSOS SILENTES

Hai versos que viven na penumbra da miña gorxa, como hóspedes tímidos que rexeitan a luz. Non son covardes, non. Son versos que aprenderon a respirar en silencio, que se teceron con fíos de pudor e de medo, coa tinta invisible do que nunca se atreveu a ser confesado.

Escribinos en marxes de axendas esquecidas, en panos engurrados, no bafo dos espellos. Algúns falaban de ti, outros de min, e os máis valentes falaban de nós, do que fomos sen ser. Pero nunca os pronunciei. Porque dicilos era invocar un tremor, unha fenda, unha verdade que non sabía se quería escoitar.

Ás veces síntoos axitarse, como paxaros pechados no peito. Pídenme voo, pídenme voz. E eu míroos, acaríñoos co pensamento, prométolles que algún día… algún día serán aire.

Pero hoxe seguen sendo iso: versos que nunca dixen en voz alta. E, porén, habítanme. 

A TERRA

A terra é recordo, é corpo, é lugar do que se vén e ao que sempre se volve, aínda que sexa só coa cabeza. Rinse de min porque falo das aldeas do pasado, das aldeas que xa non existen, das que quedaron a medio camiño entre a memoria e o abandono. Falo con agarimo, pero tamén con dor, porque querer algo non implica cegarse. E eu non estou cego.